El viernes pasado toqué en la Caja de músicos, en Xixón. Llevaba años queriendo tocar allí. Es un lugar para escogidos. Es una asociación, no programan mucho. El año pasado lo intenté antes del verano pero lo tenían lleno, después del verano que me dijeron de volver a preguntarles también lleno. Pudimos cerrarla para enero y para mi lo vi mejor el último viernes del mes.
Poco puedo contar anecdótico. Fui preparado pero la cagué en dos canciones que me sé de carrerilla. Y por mi rollo de no querer leer las letras que llevo y tal salí como pude con humor y repitiendo. Me sigo dando cuenta que debo mirar más a los ojos de la gente. Pero me noto incómodo tan cercano y con gente que conozco tan bien, también había desconocidos y bien pero yo estaba algo desconcentrado. La semana con una incipiente gripe o catarro que pude controlar, un par de días después ya me vino todo el ataque de mocos y nariz. La voz en el filo a base de jengibre, miel, limón y agua.
Llevé la guitarra bien a punto, afinada y aseada. Dudé en cómo ir vestido y estuve a punto de hacerlo en camiseta pero sigo pensando que debo ponerme en modo show y la vestimenta ayuda. Cool y glam sería genial. Intento evitar el look cantautor de chaleco porque sí. Aunque me gustan pero más con un modo elegante, más que por uniformidad. De todos modos pantalón negro, zapatillas negras cómodas, cinturón nuevo con hebilla de plata y luego de verde. Camisa verde de lunares negra y chaqueta de terciopelo (o ciertopelo) verde. Cómodo y cool. La chaqueta daba buen calor y la quité a mitad de bolo pero todo bien.
Probé un par de canciones nuevas, realmente una nueva y una que se había quedado fuera de un disco anterior, lo que pasa que era muy parecida a Pesares, podría decir que es su hermana y que me decidí por una en vez de otra porque me había quedado mejor grabada. Había ensayado otro puñado de nuevas canciones pero decidí solo mostrar dos por no ser muy pesado. El show ya era café para muy cafeteros. La lista final fue: Tierras lejanas, tierras prometidas. Para vivir. Entre dos mundos. Veneno del bueno. Una canción. La trampa. Universo aparte. Distinto. Agarrando los clavos. Al otro lado. Azabache. Rosa entre girasoles. Mi sonrisa. La blusa. Pesares. Funk pirata. Red flag. Refugio. Silbando distraído. Intenciones.
Hice la de Luis Fercán en el Lab Shop que dijo que no hacía bises, que cuando estaba en locales y garitos no te ibas dos metros y volvías por pereza, vergüenza o por si nadie pedía bises. Que iba diciendo las que quedaban para terminar y lo vi totalmente lógico. Me lo copié y fui diciendo las que quedaban.
En general lo pasé bien, creo que tengo que cambiar alguna cosa para subir el nivel, tengo ganas de hacer cosas con banda, tengo ganas de ruido, de colegueo, de ritmo alto, de cantar a tope, sonar a tope. Todo lleva tiempo, a mi me lleva tiempo. Tampoco sé si llegaré o a dónde llegaré o llegará todo esto. Me quedan un par de bolos este año, quizá acuda a algún micro abierto a probar alguna canción nueva o tocar lo que sea que me salga. Estoy perfilando canciones y sonido nuevo y tratando de vivir con mi calma nerviosa.
No hay final. Todo sigue. Agradecido a Caja de músicos. Al público. A los amigos y amigas. A la familia. Agradecido a la música y las canciones. No quiero hablar. Sólo quiero cantar y tocar. ¿Raro?

Comentarios
Publicar un comentario